Ir al contenido principal

Los probióticos revierten la hipertensión

Es bien sabido que abusar de la sal en las comidas aumenta, y mucho, el riesgo de padecer hipertensión arterial, esto es, la enfermedad definida por unas cifras de presión sanguínea superiores a 140/90 mmHg y que, según alerta la Organización Mundial de la Salud (OMS), constituye la primera causa de mortalidad global. La razón se explica porque, con objeto de diluir el exceso de sodio que se acumula en el torrente sanguíneo, el organismo se ve forzado a retener más agua en la sangre, lo que provoca que el corazón y los vasos sanguíneos tengan que esforzarse más para bombear este líquido adicional. El resultado es que los vasos se endurecen y la presión sanguínea se dispara. Entonces, ¿qué se puede hacer? Pues simple y llanamente, limitar la cantidad de sal en las comidas. Sin embargo, y según revela un estudio dirigido por investigadores del Centro de Medicina Molecular Max Delbrück en Berlín (Alemania), es posible que haya una segunda alternativa para aquellos que gustan de las comidas ‘sabrosas’.
Concretamente, el estudio, publicado en la revista «Nature», muestra que algunas bacterias que habitan en nuestra flora intestinal pueden revertir este nocivo efecto de la sal sobre nuestra presión sanguínea. Tal es así que tan solo habría que ‘ingerir’ las bacterias que promuevan este beneficio, como sería por ejemplo con la toma de probióticos. Pero cuidado: como advierten los autores, que existan probióticos capaces de contrarrestar los perjuicios de la sal no quiere decir que podamos ‘descargar’ nuestros saleros sobre los alimentos. Hay que controlar la sal.
Como explica Eric Alm, co-autor de la investigación, «creemos que es posible desarrollar probióticos con la capacidad de contrarrestar los efectos de las dietas altas en sal, pero la gente no debería pensar que puede alimentarse de comida rápida porque sus efectos serán suprimidos con la toma de un probiótico».

Comentarios

Entradas populares de este blog

El primer lagarto con cuatro ojos

( Sinc ) Lagartijas, ranas, sapos, lampreas, así como otros peces como los atunes o algunos tiburones tienen un  tercer ojo parietal . Se trata de una estructura sensible a la luz que puede desempeñar funciones claves en la orientación geográfica y los ciclos circadianos de estos animales. Aunque este órgano estaba muy extendido entre vertebrados primitivos, ni aves ni mamíferos cuentan con él en la actualidad. Las lampreas, además, son los únicos animales que tienen cuatro ojos. ¿Pero cómo evolucionaron estas estructuras en los vertebrados? «Pensábamos que el tercer ojo había ido desapareciendo de manera independiente en muchos grupos de vertebrados, como mamíferos y aves, y que solo se conservó en lagartos entre los vertebrados terrestres», dice  Krister Smith , del Instituto de Investigación Senckenberg en Alemania. «Pero por otro lado, también existía la idea de que el tercer ojo de la lagartija se desarrolló a partir de un órgano diferente, llamado parapineal, que es...

El Viaje a Marte el Planeta Rojo

El presidente de Estados Unidos,  Donald Trump , firmó el lunes su primera directiva sobre política del espacio con una orden clara que no se encontraba en los planes impulsados por su antecesor, Barack Obama, hace siete años. Quiere  que los astronautas de la NASA vuelvan a la Luna , pero no solo para dejar pisadas y banderas, sino para sentar las bases de un viaje aún más ambicioso:  la llegada del ser humano a Marte . El apasionante objetivo está programado para el año 2033, aunque debe ser la agencia espacial estadounidense la que fije finalmente los plazos. Se trata de un plan ambicioso y apasionante sí, la hazaña del milenio, ¿pero es posible? Viajar a Marte , situado a unos 225 millones de kilómetros, supone un sin fin de retos a nivel tecnológico, económico y de la salud de los humanos que se atrevan a semejante aventura. La NASA tiene muchos frentes abiertos en cuanto a la definición de la misión: cuál será su duración (que se estima en tres o cuatro años), có...

El primer Sistema Solar

Una de las preguntas más difíciles de cuantas se plantea la Astrobiología es si existen, en algún lugar de nuestro Sistema Solar,  restos de alguna forma de vida extinta . Y algunos científicos, como el astrofísico de Universidad de Pennsilvania  Jason Wright , miembro del Centro para  Exoplanetas  y Mundos Habitables, han llegado incluso a considerar la posibilidad de que una  especie tecnológica  pudiera haber existido en nuestro sistema planetario en una época anterior al surgimiento de la humanidad en la Tierra. Ya en 2016, Wright publicó un artículo en el que discutía dónde sería mejor buscar las señales tecnológicas dejadas por esa hipotética civilización. Otros astrónomos, por su parte, sugerían buscar "faros" y "luces"en los objetos del Cinturón de Kuiper que pudieran servir como evidenciass de la la existencia de tecnologías, y por lo tanto de civilizaciones, extraterrestres. Para Wright, la razón más obvia para la desaparición de una especie ...