El lanzamiento del cohete súperpesado Falcon Heavy de ayer fue histórico. Con su éxito, la compañía Space X de Elon Musk logró lanzar al espacio el cohete más potente desde el Saturn V, del programa Apollo a la Luna, y confirmó que una empresa privada ha sido capaz de desarrollar un inmenso cohete sin apoyo gubernamental, lo que es un pistoletazo de salida para una carrera espacial privada. Pero aparte de todo esto, el lanzamiento de ayer confirmó que su enorme cohete reutilizable funciona, y que por ello es capaz de abaratar el coste de las misiones al espacio.
El Falcon Heavy tenía que demostrar que, efectivamente, era reutilizable. Para ello, los tres cohetes de la primera fase, los bloques de motores que están anclados en la parte inferior y que son los que le permitieron ascender desde tierra, debían aterrizar después de su vuelo. En efecto, con una precisión hipnótica, los dos cohetes laterales se posaron en dos plataformas terrestres, LZ-1 y LZ-2, en Cabo Cañaveral, Florida, tan solo unos minutos después del lanzamiento. Sin embargo, el cohete inferior central, que debía posarse en la plataforma «Of course I still love you», sobre el Atlántico, se perdió en medio de la misión.
Alejandro
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