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Un nuevo planeta

Un equipo internacional, en el que participan investigadores del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA), ha descubierto tres supertierras, planetas algo mayores que el nuestro, alrededor de una estrella similar al Sol a 340 años luz de distancia, bastante cerca si se tienen en cuenta las dimensiones galácticas. Uno de ellos, el más interno, ha llamado la atención de los científicos por su singular composición, muy parecida a la de Mercurio, lo que puede ayudar a comprender mejor la formación de ese raro mundo de nuestro Sistema Solar que no es como los demás y, por ende, también del nuestro. El hallazgo se ha dado a conocer en la revista Nature Astronomy.
El nuevo sistema planetario fue detectado con el observatorio espacial Kepler mediante el uso del método de los tránsitos, ocultaciones similares a los eclipses que se producen cuando los mundos pasan por delante de su estrella. Durante tres meses de observaciones, los investigadores se dieron cuenta de que los tres planetas detectados tienen periodos muy cortos. En el más interno, denominado K2-229 b, el «año» dura solo 14 horas, mientras que el c tarda algo más de ocho días en completar una órbita y al d, el más externo, le cuesta 31.
Instrumentación en tierra -el espectrógrafo HARPS del Observatorio Austral Europeo (ESO), localizado en La Silla, Chile y el telescopio 2,2 del Observatorio de Calar Alto, en Almería- permitió confirmar otras características de estos nuevos mundos. Por ejemplo, que tienen radios algo mayores que la Tierra (entre 1,164 y 2,65), y que, además, son un auténtico infierno. La superficie del más interno soporta una temperatura de 2.000º C en su parte diurna, mientras que sus dos hermanos alcanzan los 700º C y 250º C. «El agua superficial se evaporaría. Con esas condiciones, la existencia de vida es bastante complicada», explica a ABC David Barrado, investigador del Centro de Astrobiología.
Alejandro

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