Desde los tiempos de Hipócrates, son muchos los que han intentado clasificar los tipos de personalidad de los seres humanos. A partir de la teoría de los cuatro humores del galeno griego, se asumía que los individuos con mucha sangre eran sociables; los que tenían mucha flema, calmados; aquellos con exceso de bilis, coléricos, y a los que les sobraba bilis negra, unos melancólicos. También es muy conocida la tipología del psicoanalista Carl Jung, que estableció ocho perfiles, pero con el tiempo estos intentos cayeron en saco roto. La comunidad científica estableció que intentar formar grupos a partir del complejo temperamento humano no tenía ningún sentido y esas clasificaciones se convirtieron en un divertimento o en contenido de dudoso rigor para los libros de autoayuda.
Alejandro
Alejandro
Comentarios
Publicar un comentario