A 3.000
kilómetros de profundidad bajo nuestros pies, se esconde una bola de
hierro y níquel algo más grande que Plutón que dista mucho de parecerse
al centro de la Tierra imaginado por Julio Verne. Es el núcleo de nuestro planeta, inaccesible al menos por el momento, donde las temperaturas podrían alcanzar los 6.000ºC.
Este infierno garantiza, gracias a la generación de un escudo magnético
global, que en la superficie no acabemos todos fritos por la radiación
espacial. Los científicos saben desde hace décadas que el núcleo es
sólido, pero hasta ahora no han existido pruebas directas que lo
confirmen. Ahora, investigadores de la Universidad Nacional de Australia
(ANU) aseguran tenerlas.
Alejandro
Alejandro
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