Las plantas
pueden parecerle sosas y aburridas al ojo inexperto, porque no se mueven
y no parecen hacer nada interesante. Pero millones de años de evolución
las han convertido en unos seres vivos perfectamente refinados,
especializados en sobrevivir a todo tipo de penurias precisamente sin
necesidad de moverse del sitio. Sus hojas son exquisitos sistemas de
refrigeración y pueden estar cargadas de armas químicas para luchar
contra los parásitos. Han desarrollado semillas o polen capaces de
viajar miles de kilómetros, y cuentan con sistemas de comunicación
química para alertar a sus vecinas del peligro. Algunas son expertas en
el camuflaje y otras son capaces de cazar insectos. Quizás si resultan
sosas es porque no se sabe apreciar sus encantos vegetales.
Alejandro
Alejandro
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