Pasearse por
un parque con un cochecito de bebé o con un niño pequeño de la mano
puede aumentar de forma inesperada el atractivo de un hombre. Si se hace
caso del tópico, a las mujeres les cautivan los varones atentos con su progenie o con la de otros, que parecen ser responsables, cariñosos y dan imagen de «padrazos». El motivo de esta atracción, no tan difícil de comprobar en un parque infantil, quizás se encuentre en nuestras raíces evolutivas más profundas.
Alejandro
Alejandro
Comentarios
Publicar un comentario