De la zurda
mano de Leonardo da Vinci brotaron fascinantes retratos, como la «Mona
Lisa» o la «La Dama del Armiño» o fantásticas composiciones, como «La
Última Cena». El artista se devanó los sesos para hallar la proporción áurea y probar la cuadratura del círculo,
en «El hombre de Vitruvio», hizo increíbles estudios anatómicos y
ópticos, y dibujó máquinas y armas futuristas llenando sus bocetos de
interesantes anotaciones. Por sus obras sabemos que Da Vinci era un hombre de una curiosidad sin límites que
suplió su falta de estudios con su dote de observación, su imaginación y
su obsesión por fusionar ciencia y arte, lo humano con la tecnología.
Alejandro
Alejandro
Comentarios
Publicar un comentario