Están por todas partes, pero son increíblemente escurridizos. Cada segundo, trillones de neutrinos, unas diminutas partículas más pequeñas que un átomo, atraviesan la Tierra, y a nosotros mismos, casi a la velocidad de la luz sin interactuar apenas con la materia. El físico suizo Marzio Nessi (Muralto,
1957) está empeñado en darles caza. «Cien mil millones acaban de pasar
por este centímetro de piel», dice mientras hace un pequeño círculo con
el dedo en el dorso de su mano. El motivo de esa apasionante búsqueda es
que estas «partículas fantasma» pueden ayudarnos a entender muchos de
los misterios del Universo, incluido el motivo por el que la materia
ganó a la antimateria
en el principio de los tiempos y permitió nuestra existencia. Para
atraparlas, más de mil investigadores e ingenieros de 32 países
construyen en Dakota del Sur (EE.UU.) el mayor detector del mundo, una
colosal «catedral» científica subterránea llamada DUNE.
Alejandro
Alejandro
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