Quizás ya lo haya probado tras quitar con curiosidad la frágil envoltura que lo rodea como una membrana. Se llama Physalis o alquejenje,
parece una canica naranja o un tomate cherry, y ya no se tan raro
encontrarla en las fruterías o supermercados. Tiene un característico
sabor agridulce que gusta o no, pero no deja indiferente, y se le
atribuyen propiedades antioxidantes, diuréticas e incluso laxantes.
¿Nunca se ha llevado uno a la boca? Pues este fruto silvestre poco
conocido, nativo de América Central y del Sur, puede convertirse en algo
tan común en nuestras mesas como lo son las fresas, los arándanos o las
frambuesas. Así lo asegura un equipo del Instituto Médico Howard Hughes
(Maryland, EE.UU.), que ha utilizado la edición genética para mejorar
rápidamente los rasgos de una de sus variedades (Physalis pruinosa), como el tamaño de la baya, la forma de la planta y la producción de la flor.
Alejandro
Alejandro
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