El otoño no solo trae la caída de las temperaturas y las lluvias. A la nueva estación también le acompañan hormigas voladoras de gran tamaño en una especie de «invasión» de la que es difícil mantenerse ajeno. Pero, ¿por qué ocurre este fenómeno cícilico?
En realidad es una situación que se lleva dando desde el verano, pero que es más visible en otoño. En los meses de calor, las primeras hormigas aladas, que son las futuras reinas encargadas de fundar nuevos hormigueros, salieron en busca de su nuevo hogar. Sin embargo, las especies que se alimentan de semillas, que tienen un tamaño más grande y por tanto son mucho más visibles, aguardan pacientes a la siguiente estación para llevar a cabo esta misma operación, que tiene como objetivo la creación de la siguiente generación de la especie.
Alejandro
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