En mitad de
la calle, un grupo de hombres descamisados parece entregado a una
especie de danza de exhibicionismo viril mientras se echa al gaznate a
borbotones el contenido de unas garrafas de plástico. Por el
comportamiento de los protagonistas, puede parecer que los recipientes
están llenos de alcohol, pero en realidad es leche.
Esta escena tan chocante ocurrió el año pasado en Nueva York y muestra
claramente una tendencia que sigue en vigor en la América de Trump. Los supremacistas blancos han escogido la leche como símbolo de sus ideas racistas, tergiversando conocimientos científicos sobre los genes para sus propios intereses.
Älejandro
Älejandro
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