Millones de estadounidenses se tomaron un descanso en sus rutinas diarias el 21 de agosto de 2017 para contemplar un fantástico eclipse total de Sol,
el último que ha tenido lugar. Pero no solo la humanidad se sobrecogió
con el espectáculo natural que convierte el día en noche. Probablemente
pocos se dieron cuenta, pero muy cerca, mientras el disco solar
desaparecía por completo, otras criaturas también dejaban sus quehaceres
y se quedaban en silencio. Llegada la oscuridad, las abejas dejaron de volar súbitamente.
Alejandro
Alejandro
Comentarios
Publicar un comentario