En las profundidades del espacio, en un punto que en el cielo se puede encontrar detrás de la constelación de Sagitario, se esconde un monstruo. Un auténtico pozo negro que tiene la masa de 4,3 millones de soles y cuya gravedad es tan intensa que se traga la luz. Se trata de Sagitario A*, un agujero negro supermasivo situado en el centro de la Vía Láctea, a 26.000 años luz de la Tierra. En contra de lo que pueda parecer, esta bestia no es muy grande, en términos astronómicos: apenas mide seis horas luz. Tampoco es muy denso. Sin embargo, es capaz de tragarse el espacio-tiempo, de generar una singularidad de densidad infinita y de intrigar a los científicos. Tanto a aquellos que quieren entender la Relatividad como a esos otros que quieren estudiar la relación entre la gravedad y las partículas.
Alejandro
Alejandro
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