Ahora que el CERN, el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares, acaba de hacer públicos sus planes para construir un nuevo acelerador de partículas, cuatro veces más grande y diez veces más potente que el actual LHC, parece oportuno volver a preguntarse por la seguridad de esas gigantescas máquinas, las mayores jamás construidas por el hombre, capaces de triturar los componentes de la materia y de reproducir condiciones que no se conocían en el Universo desde el mismísimo Big Bang.
Alejandro
Alejandro
Comentarios
Publicar un comentario