Los ingenieros de la NASA están a punto de tirar la toalla. No hay mucho más que hacer. El histórico rover Opportunity, que aterrizó en Marte hace 15 años, sigue sin responder desde que una gigantesca tormenta de arena, una de las peores de las que se tiene noticia en el Planeta rojo, se le viniera encima el pasado junio. Desde entonces, el vehículo explorador, del tamaño de un carrito de golf, ha permanecido en silencio. Los científicos tenían la esperanza de que los vientos estacionales lograran reanimarle al eliminar el polvo de sus paneles solares, pero ni por esas. La agencia espacial estadounidense decidirá en las próximas semanas si continuar con sus intentonas para despertar al rover o darlo por perdido.
Alejandro
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