Fue un físico canadiense, William Unruh, quien descubrió en 1981 que, con algunas simplificaciones, las ecuaciones que describen la propagación de una onda en la vecindad de un agujero negro son idénticas a las que describen la propagación de una onda en el agua que fluye por un desagüe. Es decir, que cuando quitamos el tapón del lavabo y el agua comienza a desaparecer formando una espiral estamos viendo, de forma muy sencilla y a gran velocidad, cómo actúa uno de estos objetos. Esas regiones del espacio no tragan tan deprisa, pero su poderosa fuerza de gravedad atrae a las estrellas muy distantes, que van cayendo poco a poco mientras otras giran a su alrededor esperando la condena de ser devoradas.
Alejandro
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