Un equipo internacional de investigadores, coordinados por Abderrazak El Albani, del CNRS y la universidad francesa de Poitiers, ha conseguido descubrir las huellas más antiguas que se conocen de un ser vivo en movimiento.
Los rastros más antiguos encontrados hasta ahora tenían una edad de 570 millones de años, pero este hallazgo nos lleva mucho más atrás en el tiempo, hasta hace cerca de 2.100 millones de años. Los rastros fueron descubiertos en un depósito fósil en Gabón, en el África Central, donde ya se habían encontrado organismos multicelulares de enorme antigüedad. Los resultados de la investigación aparecen en la última edición de la revista PNAS (Proceedings of the National Academy os Sciences).
Alejandro
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