Es la razón de que las embarazadas no puedan comer alimentos crudos o acercarse a los gatos, si bien una de cada tres personas en el mundo ya está infectada (con independencia de su sexo o de que hayan pasado por una gestación). La toxoplasmosis, en personas sanas, no tienen mayor complicación que una gripe y, en muchos casos, ni siquiera presenta síntomas. A partir de ahí, la infección queda latente e inmuniza a quien la padece. Sin embargo, en los últimos años han surgido un centenar de estudios que relacionan esta patología con enfermedades mentales como el alzhéimer, la esquizofrenia o el autismo. ¿Debemos entonces temerla más de lo que parece?
Para empezar, hay que conocer que el organismo que provoca la toxoplasmosis, llamado Toxoplasma gondii, no es una bacteria o un virus, sino un organismo microscópico unicelular, «pariente lejano» del patógeno que causa la malaria. La enfermedad es contraída por los gatos tras comer carne de roedores, aves y otros animales infectados. En la mayoría de los gatos no muestra ningún síntoma mientras no se expanda al hígado o al sistema nervioso: en ese caso puede producir ceguera o ictericia, pero los casos son raros.
Alejandro
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