Los motores de los coches impulsados por hidrógeno se basan en la combustión de esta molécula, con oxígeno como comburente, para producir electricidad y almacenarla en baterías. La gran ventaja de estos automóviles es que generan un residuo de vapor de agua que no es contaminante ni dañino para la salud ni el medio ambiente. Sin embargo, los ingenieros aún deben mejorar la fabricación del hidrógeno: existen varias formas de producirlo que resultan caras o contaminantes.
Alejandro
Alejandro
Comentarios
Publicar un comentario