Lo explica muy bien Robert Sala, arqueólogo especialista en evolución humana, en un libro muy didáctico y de reciente publicación titulado «Sapiens» (Península): «El neandertal es el yeti de la ciencia». Y lo afirma porque este homínido con el que coexistimos en Europa hasta hace unos 40.000 años se ha convertido para muchos en un mito moderno. Los neandertales son populares y fascinantes, pero sobre ellos todavía se extiende la idea errónea de que pertenecían más al mundo de las bestias que al de la humanidad. Se les ha dibujado como «seres grandotes, peludos, encorvados, siempre con un garrote en la mano». Unos brutos. Tras cien años de excavaciones, los investigadores saben que, en realidad, esta imagen es muy distinta. Eran más corpulentos, tenían huesos más fuertes y una musculatura más potente, sí. Pero culturalmente, «eran muy parecidos a nosotros.Inventaron el arte, tenían lenguaje, rendían culto a los muertos», expresa Sala.
Alejandro
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