El profesor asociado de investigación de la Universidad de Maryland, Timothy Koeth, recibió en el verano de 2013 el regalo de cumpleaños más extraño de toda su vida: una bolsa de papel marrón en la que había algo envuelto en varias capas de servilletas. Cuando desembaló el misterioso presente, vio un pequeño cubo de metal de unos cinco centímetros de lado que, no obstante, era muy pesado: casi dos kilos y medio. El paquete venía acompañado de una nota en la que se podía leer: «Tomado de Alemania, del reactor nuclear que Hitler trató de construir. Regalo de Ninninger».
Alejandro
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