Parece cosa de ciencia ficción, pero es un descubrimiento muy real. Un hallazgo único en la historia de la ciencia que ha sido posible gracias al trabajo de un equipo de investigadores del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS), en Francia. Se trata de materia orgánica enterrada bajo sedimentos volcánicos de 3.300 millones de años de antigüedad y que no se originó en nuestro planeta, sino que fue transportada hasta aquí desde el espacio profundo por meteoritos en una época en que la Tierra era aún muy joven.
Alejandro
Alejandro
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