Unas imágenes tomadas por el orbitador LRO (Lunar Orbiter Reconnaissance Orbiter) revelaron en 2010 que la Luna se había encogido como si fuera una pasa a medida que su interior se enfriaba: se redujo cien metros en los últimos mil millones de años. Los instrumentos de la sonda también descubrieron que ese proceso había dejado sobre la quebradiza superficie de nuestro satélite más de una docena de escarpes desconocidos hasta entonces que demostraban la existencia de seísmos lunares. ¿Todavía sucede? ¿Sigue la Luna menguando y sufriendo terremotos? Un equipo de investigadores dirigidos por la Institución Smithsonian en Washington cree que sí.
Alejandro
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