Los que han tenido ocasión de verla jamás olvidarán su enigmática sonrisa. Ni tampoco su mirada, que parece seguir al espectador a donde quiera que vaya. La Mona Lisa, la Gioconda, una de las obras maestras de Leonardo, recibe cada año en el Louvre, en París, millones de visitas de curiosos, amantes del arte y especialistas de todo el mundo. Y también de investigadores de las más variadas disciplinas. Pocos cuadros en la historia han recibido, en efecto, tanta atención por parte de los científicos.
Alejandro
Alejandro
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