En más de una ocasión habremos oído aquello de que alguien, normalmente poco cuidadoso, o con mucha prisa, o que nunca se interesó demasiado por las matemáticas (porque anda que no lo comentamos los profesores, maestros, divulgadores, blogs, redes sociales, etc.) ha confundido “billones” con “millardos”. Está claro que hay que seguir insistiendo (como en lo de que los sorteos por apellidos son injustos, o que no hay juego en el que el que apueste no acabe arruinándose) porque si hastapersonalidades del más alto nivel meten la pata, es que el mensaje no ha calado aún lo suficiente.
Alejandro
Alejandro
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