Albert Einstein nos enseñó que la materia es una forma de energía y, por lo tanto, esta «ni se crea ni se destruye», sino que «se transforma» -como señaló Antoine-Laurent de Lavoisier-. En base a esto, después de un evento como la detonación de la bomba de Hiroshima, en la que en cuestión de segundos desaparecieron el 90% de los edificios de la ciudad japonesa, cabe preguntarse: ¿dónde se fue todo el aluminio, mármol, caucho o el acero inoxidable que formaba estas construcciones? Un reciente estudio parece haber encontrado parte de estos restos en un lugar sorprendente: en la arena de la playa en forma de raras partículas esféricas vítreas y milimétricas.
Alejandro
Alejandro
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